Los estadounidenses llaman
Pacific Northwest al rincón de país que linda con Canadá por el Pacífico, es decir, principalmente al
Estado de Washington (que no es lo mismo que la capital, Washington, D.C.)
Hasta allí hemos viajado Irene y yo, para pasar quince días con unos viejos amigos de mi novia. Hace ya quince años, cuando solo era una estudiante de instituto, Irene pasó un año escolar con una familia norteamericana, originándose una amistad entrañable que se ha mantenido hasta la fecha.
Si en este viaje hemos podido conocer los Estados Unidos "desde dentro", casi como si fuésemos unos americanos más, ha sido gracias a nuestros amigos los
Becker. Tengo que dar las gracias a
Jessica, a sus padres
Lawrence y
Peg, a sus hermanos y sobrinos, por estos días inolvidables de amistad y compañerismo, que me han hecho sentirme como si estuviera en casa.


Además, ellos han sido los mejores guías para visitar la zona. Por un lado, hemos visitado
la ciudad de Seattle; por otro, la grandeza natural de la
Península Olympic.
SEATTLELa ciudad de Seattle está rodeada de agua casi por todos lados, como si fuera una isla. Solíamos llegar al
Downtown en
barco-taxi, con el skyline de los rascacielos de la ciudad alzándose majestuoso frente a nosotros.

El
Downtown de Seattle es sorprendentemente compacto y agradable de pasear, en un país donde las ciudades parecen pensadas paar los automóviles. Jessica y Leith nos guiaron hasta
Pike Place Market, uno de los lugares emblemáticos de Seattle.

Turistas, curiosos, músicos callejeros, y demás
seatellites abarrotan todo el día este mercado, sus puestos de pescado, fruta, flores, regalos y demás. En uno de los puestos más famosos del mercado, la gente se para a ver cómo se lanzan los pescados por los aires, de un pescadero a otro. Por cierto, Irene me contó que este lugar aparece mucho en la serie de TV
"Anatomía de Gray", así que quizá os suene también a más de uno.





Luego tomamos un tranvía elevado que comunica el
Downtown con la zona de la
World's fair de 1962. Allí subimos al gigantesco
Space Needle, una especie de "pirulí" que se parece a una nave espacial de película de Ciencia-Ficción de los años 50. Desde la terraza de observación, Leith nos habló de los rascacielos que se divisiban erizando la ciudad, y de otras particularidades de aquel inmenso paisaje urbano.


Si por algo me sonaba el nombre de Seattle, desde mi adolescencia, era por la música
grunge y por grupos como
Nirvana,
Pearl Jam y
Soundgarden. Pues bien: al pie del Space Needle hay un curioso museo dedicado a homenajear la historia del rock. Se llama
E.M.P. "Experience Music Project", y fue creado por
Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft. Es un museo interactivo, donde se puede tocar una guitarra eléctrica o ver autógrafos originales de
Kurt Cobain. También el edificio en sí, de
Frank Gehry, llama la atención, viniendo a ser como el
Guggenheim de Bilbao pero con más colorido.

Por último, destacaré en Seattle un barrio llamado
Pioneer Square. Es la parte más antigua de la ciudad, con edificios de finales del XIX, que conserva un aire de otro tiempo, el de los viejos buscadores de oro y los expedicionarios del
Far West. Además, hay un pequeño
museo sobre el tema de las fiebre del oro en Alaska -
"Klondike Gold Rush"-, que parecía inspirado en las novelas de
Jack London.
PORT ANGELES Y LA PENÍNSULA OLYMPICPero el
Pacific Northwest no se acaba en la ciudad de Seattle. Seguramente lo más destacado de la zona son sus espléndidos parajes naturales, destacando sobre todo el
Olympic National Park, que pudimos descubrir los días que pasamos con los padres de Jessica en la pequeña ciudad de
Port Angeles.

Seguro que algunos os suena el nombre de
Port Angeles, y el de
Forks (otra localidad vecina), si conocéis la saga
Crespúsculo de
Stephenie Meyer. Aquí se ambienta esta historia de amor adolescente y vampiros, que está haciendo furor a este y al otro lado de Atlántico.

Pero lo auténticamente extraordinario de la zona son sus parajes naturales, sus frondosos bosques de cedros atravesados por ríos caudalosos, su costa donde alternan los acantilados y las vastas playas deshabitadas, sus escarpadas montañas que alzan sus cumbres nevadas a apenas unos kilómetros de la costa.
Uno de estos lugares inolvidables es
Salt Creek. En la costa del estrecho San Juan de Fuca, dimos un paseo por esta antigua base militar, hoy convertida en camping. Allí pude admirar un inolvidable paisaje de acantilados, de árboles retorcidos por el viento, de ensenadas rocosas arrasadas por las olas.



Un atardecer subimos a la estación de esquí de
Hurricane Ridge. En apenas media hora pasamos del nivel del mar a un paisaje alpino de cumbres nevadas, desde el que se abría un inmenso panorama de cumbres nevadas, ¡en pleno mes de julio!
Otro paraje, al que volvimos varios días, es
Lake Crescent. Imaginaos un vasto lago, totalmente rodeado por montañas y bosques que descienden a ras de agua, sin que apenas haya ninguna construcción que emborrone la pureza natural del paisaje. Un día hicimos desde el lago una ruta a pie hasta las cascadas de
Merymere Falls. Otro día, pasamos un rato estupendo a bordo de la lancha motora de uno de nuestros amigos, explorando el lago desde dentro. Luego, tuvimos una espléndida cena la aire libre, al estilo de camping y caravana que gusta a los americanos.

Fort Warden es otra base militar abandonada, cercana a la localidad de
Port Townsend. Los cinéfilos quizá reconozcan este lugar a cuento de la película
"Oficial y caballero". Fort Warden tiene una playa de arena fina, un viejo pier de madera, unos antiguos cañones escondidos en la maleza, un viejo barracón militar lleno de pasadizos secretos.


Podría seguir hablando de muchas otras cosas, alargando quizá en exceso este relato. Creo que mis palabras y mis imágenes se bastan para dar una idea del interés que tiene el Pacific Northwest, y demuestran que los Estados Unidos no acaban en Nueva York o California.
Jessica, Laith, Peg, Larry, Jennie, Jeri, John and all the Becker's. Thank you very much for everything, for that wonderful days with you. We felt like a part of your family. Be sure we will keep in touch, and we will meet again soon. Thank you very much!
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