viernes 27 de junio de 2008

Bob Dylan, cantando entre olivos

El 4 de julio llega a Jaén todo un mito de la música del siglo XX: Bob Dylan. Este concierto se encuadra dentro de la gira que el de Minnesota está haciendo por nuestro país, después de su primera actuación en la Expo de Zaragoza.

Me da pena no poder ir a tan histórico concierto, pero como el motivo es que estoy de viaje en Londres, tampoco puedo quejarme mucho.

Lo que sí voy a hacer, aquí y ahora, es un pequeño y sentido homenaje a Bob Dylan. Empecé a escuchar sus discos cuando estaba en 3º de BUP, en una época en que me aficioné -y apasioné- por el rock clásico de los 60. Dylan llegó de la mano con los Beatles, los Rolling y los Doors. Pero Bob Dylan tenía una característica sobresaliente: unas letras de canciones que se alzaban a la categoría de poema magistrales, capaces de expresar las inquietudes de toda una generación.

Recuerdo que durante algún tiempo me puse a traducir, con un diccionario y mi inglés rudimentario de bachillerato, las letras de Dylan. Luego adquirí un libro de Jesús Ordovás, con el que pude profundizar algo más en las letras del maestro.

Pero las letras iban acompañadas por muchas horas escuchando sus discos. Por un lado estaban los discos folk, con sencillos temas en que su voz afilada solo tenía por acompañamiento la guitarra y la armónica: discos como The Times They're A-Changin', y el extraordinario The Freewheelin'.

Por otro, los discos rock, que incorporaron sonido eléctricos para conseguir algunas de las obras maestras de la música contemporánea: Bringin' it all back home, Blonde on blonde, y mi preferido, Highway 61 revisited. Son discos magníficos, inolvidables, llenos de canciones irrepetibles.

Tiempo después, he perdido aquel asiduo contacto con la música de Dylan. Pero me sigue pareciendo uno de los más grandes de la música. Sé perfectamente que ronda los 70 años, que sus directos nunca han sido impresionantes, que quizás venga a Jaén para cubrir el cupo de su gira española, lo sé. Pero me habría gustado estar ahí, y cantar a coro aquello del "Like a rolling stone".

Como homenaje, incluyo en Rincón de poesía uno de los más grandes temas pacifistas que se han escrito nunca, "Blowin' in the wind". Palabras que volarán muy pronto en el viento, entre los olivos de Jaén:


How many roads must a man walk down
before you call him a man?
How many seas must a white dove sail
before she sleeps in the sand?
How many times must the cannon balls fly
before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
the answer is blowin' in the wind.

How many times must a man look up
before he can see the sky?
How many ears must one man have
before he can hear people cry?
How many deaths will it take till he knows
that too many people have died?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
the answer is blowin' in the wind.

How many years can a mountain exist
before it's washed to the sea?
How many years can some people exist
before they're allowed to be free?
How many times can a man turn his head,
pretending he just doesn't see?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
the answer is blowin' in the wind.